Características generales

. . .El grupo que forman las iglesias del Serrablo tiene una serie de particularidades comunes, con diferencias puntuales entre ellas, que buscan en la combinación de elementos arquitectónicos y estéticos, las soluciones constructivas y decorativas, formando un conjunto muy caracterizado.

. . .En primer lugar cabe señalar que se trata de iglesias de muy reducido tamaño. Sus naves son de planta rectangular, con la excepción de San Pedro de Lárrede, que es de cruz latina, y tienen sus ábsides en el lado oriental. En varios casos disponen de naves laterales adosadas a la principal, como son Basarán, Oliván, Lasieso, etc, pero siempre de construcción muy posterior a la edificación original.

. . .Los muros laterales son distintos, ya que los orientados al Norte son totalmente ciegos, siendo el muro Sur donde se situan tanto las puertas como lo vanos que iluminan interiormente (Salvo el caso de Ordovés). Para colaborar a esta iluminación también suele haber un vano en el hastial de los pies. La fábrica de los muros se realiza con sillarejo poco trabajado en general.

. . .Las puertas están constituidas por arcos de herradura, de medio punto en otras tantas ocasiones, y adinteladas para soportar un arco de descarga en bastantes ocasiones, pero siempre al interior, salvo algun caso muy particular. En determinados casos van enmarcadas con un alfiz (San Pedro de Lárrede y San Juan de Busa). Los arcos siempre se forman a base de dovelas.

. . .Los ábsides son, junto a las torres, el elemento constructivo mas típico de estas iglesias. Van construidos en el lado oriental y su forma es básicamente semicircular, pero en ocasiones es rectangular, caso de San Bartolomé de Gavín, o con forma de herradura. Tienen una decoracion compuesta por una serie de arcos murales ciegos (entre siete y nueve, depende de cada caso), y un bocel que va encima de estos, sobre el que se sitúa un friso de baquetones o columnillas semicirculares que van recorriendo todo el ábside. Inmediatamente encima de estos va una pequeña hilada de muro sobre la que se situa directamente el tejaroz.

. . .Las cubiertas de esta iglesias solían ser de armadura de madera en prácticamente todos los casos, aunque reformas posteriores se hicieron en piedra en algunos casos, constituyendo bóvedas de cañón, como en el caso de San Pedro de Lárrede. Para apoyar la labor sustentante de los muros, en algunas de ellas se construyeron contrafuertes. Los ábsides llevan la cubierta con bóveda de cascarón.

. . .El otro elemento más característico de estas iglesias es la torre-campanario. Se trata de torres muy esbeltas, con decoración de ventanas tríforas y frisos de baquetones en los más destacados casos, que van reduciendo su tamaño conforme van ganando altura. Van cubiertas con bóvedas esquifadas y tejados a dos o cuatro vertientes.

. . .Las ventanas que se sitúan en estas torres o a veces en los muros, tienen un elevado contenido decorativo y son de uno, dos o tres vanos, contruidas con arcos de herradura o de medio punto. En algunos casos van enmarcadas por un alfiz. Tal vez las mas bellas sean las de San Pedro de Lárrede, San Bartolomé de Gavín o la parroquial de Susín.

. . .Cabe reseñar que la decoración en estas iglesias está hecha con la arquitectura, careciendo de cualquier tipo de tallas o inscripciones (hecha la salvedad de San Bartolomé de Gavín en la torre o los caracteres cúficos en la portada de San Juan de Busa). Esta decoración arquitectónica se basa en los arcos ciegos y los frisos de baquetones de los ábsides, en las ventanas tríforas o simples, y en los alfices que enmarcan puertas y ventanas. Con estos simples elementos se consiguen soluciones de gran capacidad estética, de las que algunas iglesias toman todos los elementos o algunos de ellos aisladamente.

. . .Aparte de esta singularidad estilística, tanto en el Serrablo como en las sierras del curso medio del Gállego hay numerosos ejemplares de románico rural, pequeñas iglesias de planta rectangular con un sencillo ábside de tambor sin decoración alguna, que fueron parroquiales de pequeñas aldeas en muchos casos hoy abandonadas o ejerciendo de capillas de los cementerios. No por ello deja de haber algunos ejemplares majestuosos de arquitectura románica, como Santiago de Aguero o el castillo de Loarre, aunque mas emparentados estilísticamente con el románico jaqués.


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