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. . .Es la Jacetania la comarca, que en torno a la ciudad de Jaca, comprende el territorio limitado al Norte por los Pirineos y al Sur por las montañas prepirenaicas, constituyendo una depresión paralela a ambas. En esta comarca y los vecinos valles transversales creció con fuerza el estilo Románico, en torno a las fundaciones monacales por un lado y a la Catedral de Jaca por otro. Tanto estos valles como los montes, están sembrados de pequeñas iglesias que constituyen el alma del Románico en estos parajes, aunque algunas se miran en la Catedral.
. . .En esta zona, que había estado sometida en un principio al dominio de los musulmanes, aparecieron focos de resistencia en las montañas, aprovechando tanto la ubicación como las diferencias entre los propios caudillos dominantes. Posteriormente pasaron a ser verdaderos los intentos de dominio por parte de los gobernantes de las marcas carolingias, siendo este el origen de Aznar Galíndez a la hora de fundar el condado de Aragón. Disuelto el poder carolingio y tras escarceos localistas, el poder pasó al vecino reino Navarro, hasta la llegada de las razias musulmanas milenaristas de Abd-el-Malik. La unión de los reinos pasó a ser estable con la reconquista de todo este territorio y muchos otros aledaños por parte del Rey Sancho el Mayor de Navarra, que fusionó las coronas peninsulares, pero fué su hijo Sancho Ramírez el que centró la corte aragonesa en la ciudad de Jaca, al tanto que la nominó como principal sede episcopal. De esa época hasta su muerte en el año 1094, datan los principales monumentos románicos de la comarca y un importante impulso constructivo tanto monástico como civil.
. . .En este contexto geográfico e histórico el monacato surgió como un elemento aglutinador de las voluntades de los gobernantes y las necesidades reales del pueblo. En torno a algunos de estos pequeños monasterios crecieron los asentamientos de población, o en todo caso se constituyeron en los focos económicos de las zonas que dominaban, sirviendo esto a los reyes tanto para crear puestos defensivos y repoblar las comarcas como de vehículo de transmisión de sus voluntades y creencias. Además estos cenobios se constituian en torno a figuras de nobles, de los que dependían gran parte de las tierras circundantes.
. . .En este ambiente la arquitectura tenía que depender de varios factores constructivos que en algunos casos se fueron solapando, viéndose detalles de varios de los mismos a la vez en algunas iglesias. Con respecto a estas influencias podemos hablar de la autóctona, basada en las construcciones previas en algun caso, y en la tradición constructiva premusulmana. También, como en la vecina comarca del Serrablo, hay unas influencias mozárabes que se desarrollan con bastante menos fuerza que en el valle vecino, pero que podemos ver en San Juan de la Peña y otros lugares. También existe en otros puntos, y por ejemplo de un modo destacado en la iglesia de San Caprasio en Santa Cruz de la Serós, una influencia de caracter lombardo, que bién pudo transmitirse a travé de las zonas orientales de Aragón y de Cataluña, donde es mucho más marcada. Por último, y fundamentalmente, hay una corriente internacional que penetra tanto a partir de los orígenes carolingios del reino como posteriormente a través de las influencias europeistas venidas tanto por el camino de Santiago como por el desarrollo de la orden monacal cluniacense en el territorio. En general, podemos indicar la clara influencia de la Catedral de Jaca sobre las iglesias próximas, que incluso ya construidas, adoptaron elementos constructivos o decorativos de la misma. Básicamente hablaremos tanto del uso de un sillar bién escuadrado que podemos ver en la Catedral y en determinadas iglesias de la zona, como por el uso de toda una serie de ornamentación adherida al muro y escultórica que imprime caracter a estas obras.
. . .Dentro de las influencias mencionadas podemos pormenorizar sumariamente el uso de un sillarejo autóctono de gran pobreza, de lo lombardo en el uso de los arquillos, de la característica decoración mural dominada por el taqueado jaqués o de lo mozárabe en los arcos de herradura o peraltados de algunas obras. Si en el Románico del Serrablo la decoración era exclusivamente arquitectónica, en la zona jacetana y por influencia de la propia Catedral, se da una decoración escultórica muy importante, tanto en capiteles y figuras, como en crismones y otros relieves. Jalón fundamental serán los capiteles de San Juan de la Peña, que marcan el centro de influencia a otras zonas donde trabajaran los mismos maestros. Por contraposición y siguiendo la comparativa con la vecina comarca del Serrablo, hay que señalar la heterogeneidad de estilos, por contrario a la unidad estilística del Románico serrablés.
. . .Los elementos constructivos más habituales, aunque no los exclusivos, serán la planta de una nave rectangular, habiendo también de cruz latina, los arcos de medio punto en los vanos, la cobertura de medio cañón o arista en las naves y bóveda de horno en los ábsides y las numerosas torres campanario.
. . .Ninguna característica es especialmente novedosa, pero constituyen un conjunto de iglesias de notable interés, y sobre todo por el ejemplo de la Catedral, se extenderá su influencia hasta localizaciones mucho mas allá de las comarcas lindantes, que desarrollarán este estilo con posterioridad, sirviendo de modelo principalmente por sus brillantes soluciones decorativas.